FUE en 2013 cuando Michael Douglas y Catherine Zeta-Jones atravesaron una crisis que a punto estuvo de acabar con su matrimonio. No fueron tiempos fáciles para ellos, el actor fue diagnosticado, en 2010, con un cáncer de garganta del que confesaba, el pasado mes de marzo, estar limpio. Tras un tiempo separados, en el que ambos se dedicaron a reflexionar sobre su relación, la pareja decidía darse una segunda oportunidad. Padres de dos hijos, Dylan, de quince años, y Carys, de trece, el matrimonio, que el próximo mes de noviembre celebrará dieciséis años de casados, ha disfrutado un año más de uno de sus destinos preferidos, Saint-Tropez. Tomados de la mano, tirando por tierra que la diferencia de edad sea un obstáculo para el amor, Michael, de setenta y uno,…
