El origen precolombino de la BARBACOA nos traslada, como por arte de magia, a las comidas rituales de los pueblos indígenas, desde Chile hasta México, pasando por Haití o Perú. El arte de asar carnes de vacuno, oveja o cabra, y eventualmente pescado, empezaba por cavar un pozo en el que se colocaba un lecho de cantos rodados que, a medida que tomaba temperatura al fuego vivo, hacía las veces de parrilla. De cualquier forma, la técnica del asado a la brasa es tan antigua como la historia de la cocina, y no hay cultura culinaria que no presuma de sus virtudes ahumadas. En Estados Unidos, la barbacoa es un plato nacional y también una forma divertida y saludable de degustar chuletones, costillas, salchichas y toda clase de aves. Y…
