Terminado el Summer Game Fest, queda claro que la industria no va a caer en un cataclismo, algo que, por momentos, creíamos. Hay decenas de juegos interesantes a la vista, muchos de ellos con perfil de superproducción. En ese sentido, el show montado por el amigo Geoff ha servido para tranquilizarnos. Sin embargo, lo que no ha vuelto a su cauce es el espíritu de ese E3 que ya no existe. La idea que todos teníamos, al menos como fans, era que el SGF sirviera como sustituto para que tuviéramos la misma expectación, la misma magia… Pero no es lo mismo, por varios motivos.
Para empezar, el propio evento de Geoff Keighley, por muchos millones que cueste, es soso, está falto de esa aura de espectáculo, de no saber por…
