Como Jack el Destripador, hay obras que van por partes. Este recurso es muy habitual en la literatura, el cine, la televisión o los cómics, donde, a menudo, hacen falta varias entregas para que los autores puedan contar la historia que tienen en su cabeza. Ahí están fenómenos de masas como Harry Potter, El Señor de los Anillos, Juego de Tronos o Los Vengadores, que sólo se entienden en conjunto. Esto no se da tanto en la industria del videojuego, donde los guiones, a menudo, son un elemento secundario, lo que hace que muchas secuelas o continuaciones sean, en realidad, juegos independientes que, simplemente, conservan protagonista y universo, pero que se pueden disfrutar sin necesidad de conocer unos sucesos previos. Eso evita perder a potenciales usuarios y da margen a…