El sistema de combate se ha replanteado desde cero, con un manejo que recuerda un poco a Dark Souls. Los enemigos ya no piden turno y contamos con un escudo, que sustituye a los mecánicos contraataques de antaño, pero la clave es esquivar.
La búsqueda de recursos es obligatoria para mejorar el equipamiento. Hacen falta madera, metales y, sobre todo, pieles de animales. Para ello, podemos cazar leones, cocodrilos, hipopótamos, elefantes, hienas, guepardos, cobras, buitres, íbices...
Los medios de transporte tienen más importancia que nunca en la saga, dado lo vasto del mapa. Podemos montar caballos, camellos o, incluso, leones, pero lo más rápido, siempre que sea posible, es surcar el Nilo y sus afluentes en una faluca.
Los enemigos, aunque no son muy avispados cuando vamos con sigilo, cuentan…
