Todas las empresas, sea cual sea su propiedad o natur leza jurídica, necesitan un modelo de negocio competitivo y un equipo directivo competente y comprometido que esté alineado con la propiedad, que debe recibir una retribución justa al capital invertido. Solo así las compañías perduran en el tiempo, que es uno de sus fines ontológicos. Esta afirmación es válida para cualquier tipo de empresa: familiar, cotizada en cualquier bolsa, cooperativa o perteneciente a algún organismo público que, a veces, percibe el dividendo con pagos en especie, etc.
Las empresas familiares tienen la particularidad de pertenecer a una familia que puede mantener la propiedad durante siglos si, generación tras generación, es capaz de adaptar su modelo de negocio a los cambios del entorno económico, social y político, como ha ocurrido…