En sus orígenes la joyería fungía como un ornamento, pero también como una expresión artística que imitaba la naturaleza. Se trataba, y hasta la fecha se hace el intento, de capturar la magia de las flores, las estrellas, los animales e incluso las personas. Hubo también, desde luego, notables piezas abstractas en las que los metales, las piedras y la mente humana se unían para el deleite estético que forjaron los primeros cimientos del lujo. El fundador de Cartier, Louis- François, y sus hijos, Louis, Pierre y Jacques, desde luego no eran ajenos a estas increíbles joyas, especialmente porque muy pronto en su búsqueda por nuevos mercados e inspiraciones entraron en contacto con la estética india donde se embelesaron no sólo con la suntuosidad de sus alhajas, sino también con…
