“A NOSOTRAS NOS HA TOCADO ESTO; A LAS GENERACIONES DE FUTBOLISTAS ANTERIORES LES TOCÓ QUE LAS INSULTARAN POR JUGAR. Y A LAS FUTURAS LES SALDRÁ OTRA COSA...” Cuando eres pequeña, todo se magnifica. Para Alexia Putellas, la plaza del ayuntamiento de su pueblo, Mollet del Vallès, a las afueras de Barcelona, era un estadio de fútbol inmenso. Es viernes de algún momento de principios de los dosmil y, como es tradición, sus padres tienen cita para cenar allí con sus colegas. Ella no llega siquiera a ocupar una silla del bar, sino que espera ansiosa, de pie y apretando los labios, el consentimiento de su míster personal, su padre, para lanzarse al terreno de juego. Es su momento favorito de la semana: los límites del campo los ponen los edificios,…