EE.UU.
—Traf-O-Data, su primera empresa, fue un estrepitoso fracaso. Y, con perspectiva, no resulta tan difícil averiguar por qué: tenía solo 17 años y unos sueños tan ambiciosos como aparentemente inalcanzables. El negocio, dedicado al procesado de datos, fue un fiasco. Junto con su socio, Paul Allen, el joven Gates recibió, por primera vez, una derrota. No sería la última en su vida profesional, pero sí le serviría para aprender. Lo suficiente al menos para, años después, dar vida a un nuevo proyecto: Microsoft.
Para dedicarse por completo a su compañía, el norteamericano no dudó en abandonar sus estudios en la prestigiosa Harvard (los terminaría, eso sí, treinta y dos años después de haberse matriculado). Supo entender el mercado, y aprovechar cada oportunidad que pasó por delante de sus ojos,…