Y, DE REPENTE, TODO COBRA SENTIDO. Como cada año, a la gala de entrega de los Premios Gentleman antecede un trabajo amplio, duro a veces, ilusionante siempre, que aborda cuestiones de logística –localización, sonido, iluminación…–, organización –invitaciones, catering, colaboradores…– y otras muy variadas cuestiones. Hasta que llega un momento en que los focos se encienden, el micrófono se activa, el público se gira hacia el escenario y todo comienza a cobrar sentido. Comienza, decimos, porque es a partir de ese momento, en el que uno tras otro, los galardonados suben al escenario, recogen el premio y toman la palabra, cuando, por fin, el círculo se cierra. Son ellos quienes dan sentido a lo que hacemos, por lo que representan: esa excelencia cuya búsqueda esta revista ha situado en el frontispicio…
