Enamorado de la antigua Roma y la Grecia clásica, el joven diseñador inglés es un esteta listo para decorar el mundo. Su último trabajo: una colección de telas para la firma veneciana Rubelli.
ES UNO DE LOS INTERIORISTAS BRI-TÁNICOS del momento, “un niño prodigio”, como le llegó a calificar una publicación. Sin duda, Luke Edward Hall es, con 33 años, un diseñador de los que no se estilan. En un contexto en el que predominan las ‘líneas rectas’, los ‘espacios diáfanos’ o el ‘enfoque minimalista’, el trabajo de Hall, inspirado en la antigua Roma, en la Grecia clásica, en la Venecia romántica, le ha convertido en un esteta audaz y sofisticado al que, según sus propias palabras, le gusta “experimentar, mezclar moda, diseño y arte, pasado y presente; con creatividad…
