SIEMPRE PUEDE SER UN BUEN MOMENTO, pero el verano anima a tomarse no solo un respiro físico, también intelectual –y en ocasiones hasta filosófico en lo vital–, o lo que es lo mismo, disfrutar de otra forma de nuestro tiempo. En GENTLEMAN, nos hemos permitido crear nuestro propio momento, nuestro propio destino que, cómo no, comienza en el aeropuerto. No, no les vamos a contar las bondades en el servicio, ni los secretos para salvar esas colas que ahora, con tanta frecuencia, acompañan nuestro peregrinar por sus instalaciones, claro síntoma de que algo de nuestro pasado ha vuelto donde solía –cosa de la que nos alegramos–. Lo que les descubrimos es cómo ellos, los aeropuertos, son uno de los ejemplos más interesantes de hacia dónde va la arquitectura civil. Convertidos…
