Mundialmente reconocida, caracterizada por su botella azul, la historia de Bombay Sapphire no solo es una historia de éxito, también de creatividad, diseño e innovación, conceptos que caminan entrelazados desde los inicios de la marca. Creatividad, por ejemplo, en su lugar de origen, la fábrica de Laverstoke, un hito de la arquitectura levantado en un atractivo entorno natural que ha hecho de la sostenibilidad una de sus grandes apuestas hasta convertirise en la fábrica de destilados más respetuosa con el medio ambiente. Creatividad también en su elaboración, con un proceso innovador en el que los botánicos se infusionan al vapor. Creatividad en su diseño, inspirado en un zafiro, la llamada ‘estrella de Bombay’, que la ha convertido en un icono del diseño. Y creatividad, como no podía ser de otra…
