PLAÑIDERAS, OFERENTES, náyades, oceánides, titanes o titánides, entre ellas posiblemente Mnemósine, personificación de la memoria y madre de las Musas, pueblan su particular estatuaria de seres quiméricos. Con su lenguaje inconfundible, Francisco Leiro (Cambados, Pontevedra, 1957) despliega en el Kiosco Alfonso de A Coruña, hasta el día 26 de julio, sus Esculturas Sentidas, confirmando así que un escultor es lo más parecido a un demiurgo y que es uno de los creadores más representativos de la plástica española.
Vinculado a la Galería Marlborough, Leiro trabaja entre su Cambados natal y Nueva York, conjugando lo atávico y lo moderno. De hecho, el hieratismo de la escultura egipcia, el arte precolombino, la tradición gallega de la talla, el expresionismo alemán o el constructivismo parecen amalgamarse en su visión del mundo. El colosalismo…
