El año pasado, primero de esta iniciativa, apenas nos habíamos colocado en los puestos cuando tuvimos que suspender la montería por la espesa niebla. Este año las previsiones eran similares, con niebla por la mañana y mucha lluvia a partir del mediodía, pero febrero es la mejor época para el jabalí en esta zona.
La mancha, bien cebada y controlada por los socios del coto, tenía bastante jabalí, así que tocaba probar suerte en la que sería una de las últimas cacerías colectivas cochineras de la temporada.
Nos reunimos temprano para desayunar, sortear los puestos y, en definitiva, juntarnos todos los cazadores, que al final, para mí, es el propósito de la montería: ver a viejos amigos o no tan viejos, contar batallas y disfrutar juntos de esta gran pasión…