A trás quedaron cinco meses de oportunidades, cinco meses durante los que, un sábado tras otro, un domingo tras otro, hemos ido degustando sin prisa pero sin pausa los avatares de una temporada montera en la que, de nuevo, se han superado las expectativas. Y es que hay que reconocer que, muy lejos de su hermana la menor, la caza mayor goza de buena salud y continúa en auge.
Lejos quedan ya las primeras jornadas de octubre, con ese calor veraniego y unas reses que tomaban el protagonismo principal para, más tarde, ir entregando el testigo a los jabalíes, los cuales, conforme han ido avanzando los meses, se han convertido en el objetivo principal de los monteros, acabando febrero con la ilusión y esperanza puestas en ese tremendo navajero que…