Comencé a dejarme una barbita frugal, algunos años antes de la primera edición del No-Shave November de 2009. El corazón de este movimiento no lucrativo hasta la fecha busca incrementar la prevención del cáncer de colon, próstata y testicular, crear conciencia y unir fuerzas para combatir estos jinetes del Apocalipsis. En la versión más trivial y mitotera, no faltaron los remedos de hipsters que alardeaban con sus piochas y melenas de Chewbacca. En el antro, en el gym, en la oficina, por las calles y hasta por debajo de las piedras los hombres se animaron con el estilo lumberjack y, de pronto, hasta los locales de podólogos se convirtieron en barberías. El debate de ser lampiño o leñador no es importante, sino el tema de las tendencias. Aplaudo que nos…
