Como toda gran manufactura, el diseño es el alma. Vale, sí, los entresijos mecánicos son fundamentales, pero a la gente le entra por los ojos lo que ve. Sea una joya, un anillo, un reloj o cualquier artefacto pergeñado para sentirse querido o querida. Cartier, nacida en 1847 en París, se dedicó a ello, a almibarar la vida de las personas con bienes de lujo, esas pequeñas cosas que alumbran muñecas, cuellos y cualquier otra parte del cuerpo. Ahora presentan en Madrid un recorrido por sus iconos, esas piezas que han inventado un estilo, tanto en joyería como en relojería. Siete emblemas que hay que conocer para entender la evolución de los objetos de lujo a día de hoy: Santos de Cartier, Tank, Trinity, Love, Juste un Clou, Panthère y…