Madrid iba de lujo y la vida de Juan Pablo García De-nis también. La ciudad remontaba décadas de aburrimiento en el sector del consumo prémium, siempre mirando de lejos a las majors (Milán, París, Londres...) y con (in)sana envidia de Barcelona, y crecía a dobles dígitos sin hacer estrépito. Él vivía una “estable y feliz vida personal y profesional en Londres”, según sus palabras, como responsable de grandes marcas de Harrods o como encargado de desarrollo del nuevo salón de alta relojería del mítico centro. Sin saberlo, la ciudad y el hombre pretendían a los mismos amantes: Vuitton, Dior, Chanel, Gucci, Prada, Rolex, Cartier, Audemars Piguet... Estaban condenados a entenderse.
SIN DUDARLO
Y el entendimiento llegó cuando Juan Pablo recibió la oferta de dirigir el nuevo proyecto de Galería Canalejas,…
