Sam Mendes estrena el 10 de enero 1917, el drama bélico sobre la IGM calificado por muchos de obra maestra: mientras unos dicen que es la mejor cinta de guerra desde Salvar al soldado Ryan (Spielberg, 1998), otros aseguran que no tiene nada que envidiar a Senderos de gloria (1957), la inolvidable cinta antimilitarista de Stanley Kubrick.
Precisamente él habría pillado más de cuatro y de cinco empalmes en esta cinta rodada en plano secuencia, una técnica de planificación de rodaje que consigue largas tomas sin cortes. El propio Mendes lo explica: “Rodamos en planos muy largos, de entre 5 y 10 minutos, que luego cosimos...”, magistralmente, por cierto. Una roca, una explosión o un fundido a negro le sirven al director de American Beauty (1999) para trazar una épica…
