Antes de que nadie pueda protestar, me adelanto yo: sí, Marbella en verano, agosto especialmente, es dura de pelar y probablemente la imagen que te llevas es de todo menos buena. Pero, oye, lo mismo ocurre en Venecia: de junio a agosto es inasumible y, sin embargo, yo la visité un mes de abril y me pareció fantástica. ¿Quiere decir eso que Venecia es un horror? No. Pues Marbella tampoco. En el caso de la ciudad malagueña, además, juega tanto a su favor como en contra su propia historia: décadas por las que ha pasado del glamour de Hollywood, de las exquisitas y elegantes fiestas y sus ilustres moradores, al esperpento de la política local y los famosillos de medio pelo. Pero Marbella, como ave fénix, siempre resucita, y hoy…