Los jugadores son muy jóvenes, de entre 12 y 24 años, tienen entrenadores, psicólogos, firman autógrafos y se hacen selfies con sus seguidores. Hay miles de competiciones, pero solo algunas se llevan los grandes botes de premios, que son los que permiten a este sector lograr el eco mediático. En ellas compiten cientos de equipos, pocos de ellos profesionales, con jugadores que pueden cobrar desde material (ratones, alfombrillas, camisetas) hasta dos millones de dólares en nómina (sin contar los premios de torneos), como el surcoreano Faker.
Los videojuegos más potentes, que también implican más profesionales y más dinero, son Dota2, League of Legends, Clash Royale, Counter Strike y Fortnite. El último de estos títulos repartió a finales de julio 30 millones de dólares entre los participantes en su Copa del…