En el Museo de la Evolución Humana de Burgos hay huesos. Es normal, las partes duras del ser humano son las que mejor fosilizan. Dentro de milenios quedará de nuestra generación alguna tibia, una mandíbula enterrada, dientes... El cerebro y el corazón se disuelven para siempre pocos meses después de muertos, unos años a lo sumo. De manera que las ideas no fosilizan. Nuestros temores, nuestros errores, el amor o el odio que profesamos al vivir, las canciones tarareadas en soledad, las lecturas nocturnas, la ideología a la que votamos (¿votamos ideologías?), lo que de verdad pensamos del vecino, nuestras dudas... todo aquello que quedó registrado en la materia rugosa del cerebro (1.200 centímetros cúbicos de neuronas, agua y grasa) se volatiliza en un cósmico abrir y cerrar de ojos.…
