Todo comienza en una ciudad llamada Le Locle, comuna de la pequeña Suiza, en 1853, y aún no ha terminado, ya que esta localidad es una de los grandes referentes relojeros mundiales gracias a una de sus mejores marcas, Tissot, que junto a Swiss Timing, empresa asociada a Swatch Group, continúa fiel a su lema Innovators by Tradition y por ello es cronometrador oficial de diferentes disciplinas deportivas como el baloncesto, las competiciones de motor, la esgrima, el rugby y el ciclismo, y tiene el poder de decisión en las grandes carreras ciclistas como la Vuelta a España o el Tour de Francia. Precisamente al país vecino nos fuimos con Tissot, a Chartres, escenario de la séptima etapa de la ronda gala, para vivir en primera persona cómo las milésimas…