La diosa sumeria Inanna solía representarse acompañada por una paloma y una golondrina, imágenes que simbolizaban su papel de dadora de vida. ¿Acaso no es la paloma un símbolo inseparable de la «entidad» en muchas de sus apariciones? Numerosos epítetos adornaban su figura: «Bondadosa, pacífica, sanadora, sabia, amorosa, fértil, eternamente joven» son solo algunos de ellos, que encajan perfectamente con las alabanzas actuales a la Virgen contenidas en el rezo del rosario. Todos en Sumeria le rezaban en busca de compasión, y lo hacían del mismo modo en que hoy se reza a María: «A ti lloro, oh señora de los dioses, señora de las señoras, diosa sin par (…) Tú, majestuosa reina del mundo, soberana del cielo (…) ¡Oh, divina luz!». La escritura cuneiforme sumeria nos ha permitido conocer…