Según el Banco de España (BdE), “antes de la guerra, la economía mundial y europea se encontraban en una senda de recuperación gradual, si bien heterogénea entre países y sectores”. Así, con anterioridad al inicio de la invasión, las expectativas anticipaban “una moderada desaceleración en el primer trimestre, como consecuencia del impacto negativo, pero acotado, de la variante ómicron. Para el resto del ejercicio, y condicionado a una mejora de la evolución de la pandemia, se esperaban avances adicionales en la recuperación, apoyada en la reducción de la incertidumbre, la eliminación progresiva de los cuellos de botella, el mantenimiento de unas condiciones de financiación favorables y, en Europa, la progresiva implementación de los fondos Next Generation EU (NGEU)”. Pero, la guerra en Ucrania ha supuesto –según el BdE–, además de…