Lo decimos en nuestro dossier de este número: el paradigma del buen vendedor ha cambiado completamente. Ya no vale aquello de que el mejor es el capaz de vender hielo a los esquimales. Con el consumidor actual (y la empresa, que también es compradora), tan informado y con las nuevas tecnologías a su servicio, hay que actuar de un modo muy distinto para ser el mejor vendedor. Hemos visto tres líneas de cambio:
Más profesional. Todo en esta vida se está volviendo medible (y además en tiempo real), así que habrá que cuantificar muy bien qué estamos ofreciendo a nuestros clientes. En especial, es preciso cuantificar nuestro valor añadido y nuestra ventaja competitiva, que en definitiva son los mejores argumentos de ventas.
Más humano también. Saber si a quien nos…
