Toda esta pared de 36 metros, que viene desde el atrio del museo, será una fotografía a escala real de mi estudio. Por aquí accederás a la exposición. O, lo que es igual, a mi cabeza. A mi intimidad más absoluta. Porque mostrar mi obra es enseñar y compartir lo más profundo y sagrado de mí. Es un acto de sinceridad brutal». Bibliófilo, inquieto, solitario, profundo, discreto y calmo, Jaume Plensa (Barcelona, 1955), uno de los escultores más importantes de nuestro tiempo, habla de emociones con una cercanía descomunal. Este poeta de las manos y alquimista del cincel, que quiso aprender a grabar por Rembrandt, revisita a diario los versos de William Blake y se ha propuesto, como misión vital, introducir la belleza en el día a día de la…
