Hay lugares que, sin saber por qué, te atrapan, y esta casa es uno de ellos. La hemos bautizado como Bonita del Norte, ¿adivináis por qué?”, nos cuenta Javier, su propietario. ¡Claro! Estamos en Cantabria, en una antigua casona de piedra y madera llena de encanto.
“Sus muros originales tenían más de tres siglos y no aguantaron el embiste del tiempo, así que la reformamos por completo. Lo que veis ahora es mérito de Manolo y Minuca, un matrimonio de la zona que reconstruyó la casa mano a mano, y de la estilista y decoradora Dafne Vijande, que la diseñó y la hizo tan acogedora”, sigue Javier.
Algo tuvieron claro: tirar una cuadra para ampliar la casa y sacar de ahí el salón. “Con la chimenea encendida y el gran…
