Que transmitiera paz, que todas las estancias tuvieran vistas (o, mejor aún, acceso) al jardín y que fuese cómoda, familiar y ligera. Estos fueron los requisitos que los jóvenes propietarios de esta casa en la Cerdaña pusieron a Chone de la Sotilla –de Deulonder Arquitectura Domèstica– cuando le encargaron su reforma. Y la mayoría los cumplió usando solo un material: el cristal.
Lo vemos, sin ir más lejos, en el recibidor, un espacio amplio, cálido y lleno de luz. Nos llaman la atención las paredes que dan a la cocina. “Aquí jugué con las texturas. Una la forré en madera a lamas, y la otra, donde está la consola, con una tela de tacto tipo saco rústico”, nos cuenta. Además, las dos paredes están pintadas de un mismo color: “El…