En realidad, esta casa era un pajar. Un centenario pajar de 1700 en plena Cerdaña, que el estudio Space Stage ha transformado en la casa acogedora y envolvente que vemos ahora. “Tenía mucha piedra y podía resultar fría, por eso nos concentramos en darle calidez”, nos cuenta Lara Vallès, interiorista de Space Stage. La madera de roble claro, el lino, el algodón y el ratán de la decoración acentúan su espíritu rústico aunque, como decimos, no siempre estuvo así. “Tiramos abajo paredes y abrimos el espacio al maravilloso techo original, respetando la estructura original y las vigas de madera antiguas”, nos explica la interiorista barcelonesa. Para dejar entrar la luz y evitar la sensación de oscuridad que tenía la vivienda, crearon una ventana en la cubierta, en pleno tejado, y…