Hace unos años, vine a Mallorca y me enamoré de este terreno en Calviá. Yo me dedico a la organización de eventos deportivos y viajo mucho, veo diferentes paisajes. Pero este terreno tenía lo mejor de la esencia mallorquina”, se presenta Agustín Zulueta, más que propietario, creador de esta casa. “No soy interiorista, pero me encanta”, confiesa entusiasmado. Y eso que tuvo que levantarla en pleno confinamiento y guiado, al principio, solo por su instinto.
“Buscando en Internet encontré un estudio de arquitectura castellonés, Cel-Ras Arquitectura, cuyos planteamientos sostenibles me atraparon, también los de un constructor local, Morro Construcciones, con el que desde el primer momento tuve una muy buena comunicación y entre todos arrancamos un primer diseño que en el Ayuntamiento no nos autorizaron por ser demasiado moderno”, prosigue.…
