Este ático era un bomboncito por explotar”, confiesa la arquitecta Ana Blanco, de Ana Blanco Estudio. “Antes era oscuro y la terraza parecía no importar”. ¿Solución para aprovecharlo? Derribar tabiques y ganar así una zona de día amplia, diáfana y, muy importante, sin una sola puerta. Solo con las de cristal de la cocina. “Ahora, desde el recibidor ves la terraza”, explica Ana. Además, ampliaron la ventana del salón, llevándola casi de pared a pared. ”¡Y ahora sí!, el piso se inundó de luz.
Además, el falso techo ocultaba esta preciosa bóveda catalana, que pintamos a pistola, para que se vea algo desgastada. Al conservarla dimos personalidad y ganamos altura”. De hecho, explica Ana, la gente se sorprende cuando le dices que apenas llega a los 58 m2 : “Todo…
