Todos conocemos a alguien que sería una belleza si olvidara sus complejos y se sacara partido. Eso le pasaba a este ático de 1920 en Neguri.
“Es un bombón de sitio”, nos cuenta Begoña Susaeta de Sube Interiorismo, “y estaba reformado, pero sin personalidad y vacío, lo que hicimos fue decorarlo”. Empezaron por el salón, con vistas a Getxo y al Abra. Una panorámica sobre estas joyas de Bilbao pedía un homenaje a sus colores. “Quise exactamente ese tono de azul, llamado Azul Bilbao, que parece fácil pero no lo es (de hecho es papel, no pintura), y no paré hasta encontrarlo”, prosigue. El papel da calidez a las paredes, algo que nunca viene mal en el norte, sobre todo cuando los techos tienen una altura de hasta cinco metros.…
