1 Ponte el delantal
Cuando el telediario o tu última cita de Tinder te hacen decir “paren la civilización, que yo me apeo”, es hora de abrazar un nuevo hobby. Por ejemplo, la pastelería. Divertida, asequible y perfecta para verter en ella la energía que te sobrará cuando abandones tu carrera profesional. (“¿Abandonarla?”, te preguntarás. “¿Y qué como?”. Pues pasteles. ¿Ves? Todo previsto).
2 Prepara tus utensilios
Bastante necesario: un horno. Mejor si es de gas: sabemos que te preocupan las energías renovables, pero el gas va mejor, y ya estamos en el endgame del capitalismo; no vendrá de aquí. Para las demás herramientas, un solo consejo: si lo tiene Ikea, lo tiene el bazar chino de la esquina. Sin excepciones.
3 Compra tus ingredientes
Sencillos y baratos; marcas blancas, siempre.…