NO sabíamos a dónde íbamos cuando zarpamos del puerto de Paimol, en la Bretaña francesa, el 8 de julio. El rumbo estaba fijado para la costa este de Groenlandia, pero el área específica dependería de dónde se dirigieran los clientes del velero Kamak. “No te preocupes, mientras nos dejes en un fiordo que tenga al menos algunas rocas, seremos felices. Si hay paredes grandes, ¡será un bonus!”, le dije al guía de montaña francés y promotor del proyecto Kamak, Jean Bouchet. Simplemente tener la oportunidad de estar en un entorno salvaje hermoso y aislado durante un período de tiempo largo es un gran privilegio que vale la pena disfrutar al máximo.
Hubo muchas incertidumbres durante la preparación de esta expedición. Nuestro patrón habitual, el capitán Reverendo Bob, de 85 años,…