SIEMPRE me gustó escalar a vista, me parece una actividad compleja, completa, que te implica en todo tu ser; en lo que piensas, lo que sientes, lo que haces… Pero lo que más me atrapa, para qué nos vamos a engañar, es la improvisación, que no es otra cosa que una mezcla de microplanificación y dejarse llevar. ¡Aquí y ahora! En el fondo, así ando por la vida, con sus ventajas y sus limitaciones. Y así, por lo tanto, fui a recorrer los Andes durante medio año. En el camino fui tropezando con la palabra Cochamó, que no había llegado a mis oídos en mis doce años de fidelidad a la roca noble, el Granito. Finalmente pude verme sentado en la cima del Cerro Trinidad, un kilómetro y medio por…