A Ignacio Mulero parece que lo criogenizaron hace 50 años y que alguien le dio al botón de revivir justo antes de comenzar a escalar. Su estilo de vida, en 2018, supone todo un anacronismo. Lo podríamos ubicar perfectamente con los Stone Masters de comienzos de los setenta, en las Teton Tea Party de Wyoming, encordado con Gary Hemming en 1965 e incluso en una expedición por las montañas de Afganistán con John Porter y Alex MacIntyre. Han existido en la historia muchas épocas, ambientes y pandillas de escaladores en los que Mulero hubiera encajado perfectamente, pero no precisamente el siglo XXI.
Los americanos tienen una palabra, dirt bag, para describir a estos vagabundos geniales y su último representante fue Fred Beckey, que murió el año pasado. Escaladoresbeatniks que sin…