En un mundo hiperconectado, es fácil creer que todo se ve, que todo se dice, que todo importa. Pero la verdad es que lo esencial sigue dependiendo de algo tan básico —y tan valiente— como elegir hablar. Este verano, mientras nuestros timelines se llenan de looks, cócteles y destinos de ensueño, hay realidades que siguen fuera de plano. Palestina sigue sangrando. Gaza, prácticamente borrada. Miles de muertos, miles más de heridos. Familias destrozadas. Infancias robadas. Y frente a eso, un silencio ensordecedor por parte de quienes tienen los focos, los seguidores y la responsabilidad de amplificar lo importante.
No es fácil hablar cuando hay contratos, campañas y marcas detrás. Pero lo incómodo no desaparece por ignorarlo. Y sí, nos sorprende (y duele) ver a influencers, artistas y figuras públicas que…
