Dani Torrent
«Durante el confinamiento, echando de menos el contacto humano, comencé a retratar la intimidad masculina en todas sus vertientes.» Aquellos tres meses en los que España se quedó en casa, por exigencias de un guión que ninguno hubiéramos querido soñar jamás, fueron los que motivaron que Dani Torrent decidiera comenzar a dibujar para sí mismo. Semanas de excepcional impasse, y casi ningún encargo urgente, en las que comenzó a dibujar esa intimidad, que todos echábamos de menos, y que le hacía reflexionar (casi sin darse cuenta) sobre el contacto humano, a través de figuras alargadas y coloreadas a trazo suelto. Imágenes que, poco a poco, fueron convirtiéndose en un particular archivo en el que el amor platónico, la amistad, el deporte, los besos, el sexo o la ternura…