Oye, mira, tía, ¿De verdad? Y ¿por qué no un me traes un borriquito de esparto con el letrerito «Estuve en Roquetas y me acordé de ti»? No me jodas, cari. O peor, me siento como esa otra pava que, vestida de rojo, y con una cara de bibiiotecaria y documentalista de caerse de espaldas, le llega a otra pava gimnasta rítmica (para más inri) y, así, como de Improviso, le espeta: «Hola, soy tu menstruación”». Ehhh… Es broma, ¿no? En resumen, me creo algo así como un mensajero agorero del futuro y de mierda. Porque a ver, yo creo mucho en el futuro y en el dinero y en las mascarillas sin aclarado, el sexo anal y la paz mundial, pero muy luminiscente, el futuro, no lo veo. Le…
