En verano, y más con las olas de calor aumentando de frecuencia por el cambio climático, el frigorífico se llena y es difícil conservar todos los alimentos. Existen soluciones imaginativas que recuperan soluciones ancestrales usadas por nuestro bisabuelos, como la nevera de barro.
• En un gran tiesto, cántaro o vasija de barro poroso (sin esmaltado ni pintado y sin agujero de desagüe) inserta otro más pequeño, también de barro, de forma que haya un hueco de entre 3 y 6 centímetros entre ambos. Llena el hueco con arena y remójala bien con agua. Dentro del pequeño, coloca verduras (pimientos, tomates, etc.) y algunas frutas que no maduran bien en la nevera, como cítricos, plátanos, piñas, mangos, melocotones, nectarinas, etc. Moja el hueco de arena cuando esta se seque, entre…