En este artículo te ofrecemos algunos pasos y trucos para conseguir a diario ensaladas ricas, llenas de nutrientes y fáciles de hacer que dejarán de ser platos aburridos y de dieta para convertirse en propuestas deliciosas y muy completas.
• Prepara una base de hojas verdes. Prueba con la rúcula, canónigos, escarola o endibias, por ejemplo. Las amargas favorecen especialmente la digestión.
• Añade dos hortalizas más. Pueden ser: rabanitos, apio, pepino, zanahoria, hinojo picado, cebolleta tierna, tomate y pimiento rojo… Puedes incorporar alguna verdura cocida, que ofrecerá una textura diferente, como espárragos, champiñones salteados, corazones de alcachofa confitados o arroz de coliflor.
• La fruta es otra opción. Con uvas, granadas, manzanas, fresas, melones o naranjas, entre otras frutas, puedes elaborar una ensalada original y muy rica.
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