no estamos acostumbrados a decirle a la gente que la queremos. No solemos tomar sus manos y decirle, frente a frente, lo mucho que lo o la amamos, siempre salimos corriendo, huyendo. Creemos que las cosas se dan por hecho y que las palabras sobran, pero en mi perspectiva es al contrario: me hacen falta. Sigo sin entender por qué la persona que me interesa se va, “...un beso frío, desesperado, media sonrisa y se fue...”, Rocío Banquells suena en mi iPod como si de la nada mi propia música supiera de qué estoy hablando y el sentimiento por el que estoy atravesando. Estoy preparando mi maleta, pues tomaré un avión y no para huir de alguien, será para ir en busca de él. Hoy puede ser un avión, mañana…
