Es verdad, no es un adiós, tampoco es un hasta luego, es un momento de cambio, el inicio de una historia más grande y de crecimiento en la que espero seguir acompañado de ustedes. Escribir mi última columna en Cosmopolitan, llama, sin querer, al espíritu de la nostalgia anticipada. Cosmo es una publicación que amo y siempre será especial para mí. Me voy satisfecho, emocionado y sabiendo que soy parte de su historia y que en ella, quedarán por siempre mis letras. Quiero agradecer a la familia Cosmopolitan, quienes son parte fundamental de esta aventura, por creer en mis locuras, mis travesuras y apoyar cada idea. Principalmente quiero agradecer a Violeta Verdú, quien además de dirigir la revista es una mujer inspiradora, leal, valiente y quien, sin duda, seguirá siendo…