CADA PERSONA QUE SE CRUZA EN NUESTRA VIDA TRAE ALGO POR ENSEÑARNOS DE NOSOTRAS MISMAS. SÍ, HASTA ESE DUDE QUE NOS DEJÓ CON EL EGO PATEADO, O ESAS DATES QUE PARECIERON INÚTILES. Entre tanto caos navideño y cocteles, compras, regalos, tráfico… ¡uff!, una que otra resaca, pendientes, comida (¡ups!, sí, más de la que deberíamos) e interminables celebraciones, olvidamos darnos un espacio supernecesario para hacer el recuento del montón de aprendizajes que cada instante del año nos regaló. O, por el contrario, instaladas en la nostalgia de la temporada, en esa atmósfera de ‘cierre de ciclo’, dejamos de aplaudirnos. Sí, aplaudirnos (a pesar de que el panorama pareciera no pintar como hubiéramos querido) de nuestros enormes logros diarios. Lleva a cabo tu lista y esta vez comienza tu nuevo año…
