Veteranos, máster, años, edad, correr, atletismo, deporte... ya son términos que figuran en el vocabulario personal de muchos como algo normalizado, asumido y bienvenido. Presumimos de nuestra buena forma física, de nuestras marcas, de nuestro estilo de vida y de nuestra pasión.
Estamos los de siempre, los que vivimos (pretérito perfecto) y los que vivimos (presente), los que sufrimos (a veces) y disfrutamos (no siempre) con ello. Y están los de nuevo cuño, los que conforman la familia máster que crece y se fortalece con nuevos talentos. Para unos y para otros van estas líneas, para los pasados, presentes y futuros.
Para los que hemos descubierto el corretear hace tiempo y seguimos haciendo de ello religión vaya mi pésame, mi comprensión, mi compasión y también mi admiración por no poder…