Yo, pobre iluso, que pensaba que lo de tener redes sociales era por saludarse y quedar de cuando en cuando. Es decir, como en la época pre-móviles, que ocasionalmente pensabas: “hace tiempo que no sé de Mario, voy a pegarle un telefonazo a ver cómo le va”. Pero resulta que ahora, como vea Mario que no le sigues en Instagram, no comentas sus post o le regalas un like cuando publica una foto de sus pies sobre la arena de la playa, ni eres amigo ni nada. Una porquería de amistad, oye. Porque la amistad ahora se mide por el seguimiento en las RRSS. Seguimiento continuo, interacción por instrascendente que sea… comunicación a toda costa, lo de menos es que haya algo que decirse. Agotador.
Lee, escribe, muéstrate
Todos nos…