Cada vez es más evidente que la sostenibilidad no es una tendencia pasajera, sino una forma de vivir y de proyectar el futuro. En diseño e interiorismo, esta conciencia se traduce en una vuelta a lo esencial, a lo natural, a lo que respeta el entorno sin renunciar a la belleza ni a la Innovación. Y ahí es donde entran en juego los materiales: maderas recuperadas, fibras naturales, reciclados con historia y acabados libres de tóxicos que transforman cada espacio en una declaración de intenciones.
Lo interesante de este cambio es que ya no se trata solo de estética, sino de ética. La belleza ahora también está en los procesos, en el origen de los materiales, en su impacto real. Ver una butaca como la Hos, de Kengo Kuma, y…
