Dante Alighieri, además del mayor poeta italiano, fue un hombre de acción, comprometido con su ciudad, Florencia, a la que amaba sobre todas las cosas y a la que terminó perdiendo para siempre. El destino ha querido que ni después de muerto haya podido retornar al abrigo de su patria.
A inicios del siglo XIII, la península italiana bullía en plena lucha por la hegemonía entre papado e imperio. Dante, que ocupó importantes cargos políticos en Florencia, se inclinaba por la facción “güelfa”, más cercana a los i n -tereses pontifi cios, frente a los “gibelinos” que apoyaban al emperador. Las ansias expansionistas del papa Bonifacio VIII, un déspota ajeno a las tradiciones de autonomía de las ciudades italianas, acabaron por partir su propio partido, lanzando a muchos al exilio.…
